FICHA ANALÍTICA

A propósito de El propietario: Ruptura y continuidad de Ernesto Piña
Wong, Willema (1978 - )

Título: A propósito de El propietario: Ruptura y continuidad de Ernesto Piña

Autor(es): Willema Wong

Fuente: Revista Cine Cubano On Line

Número: 8

Año de publicación: 2008

«Mío»  personaje azul, enfatiza su poder sobre un paraje gris y desolado, por el que solo transitan algunas nubes y el viento se lamenta incesante. Su voz autoritaria de dueño se escurre también por sus ojos iracundos y el ceño fruncido. El personaje naranja lo escucha pacíficamente, con un rostro inocente y feliz. Ambos se definen con líneas temblorosas, expresándose, actuando con todo su cuerpo. Son los dos protagonistas de El propietario, una de las últimas producciones de los Estudios de Animación del ICAIC.

En seis minutos y medio se concentran múltiples cuestionamientos referentes a las relaciones humanas. Sugiere un diapasón de conductas utilizando como resorte las relaciones de poder, esas que son una constante en toda existencia y que, como en el animado, pueden generar violencia, egoísmo, soledad o transformaciones profundas del ser.

No estamos habituados a que los animados cubanos propongan temas existenciales o inciten a la reflexión. Un antecedente muy válido fueron los Quinoscopios, pero no ha sido una línea de creación sostenida. La producción de la institución se ha centrado, a lo largo de más de cuarenta años, en el público infantil. Las propuestas han asumido por lo general, lo didáctico, y los mensajes educativos se muestran explícitos.

El propietario fue realizado por dos jóvenes que se estrenan dentro del ICAIC: Ernesto Piña y Wilbert Noguel. Para Noguel, debutante en la creación audiovisual con el corto de ficción La guerra de las canicas (2006), es también un primer acercamiento a la dirección de animación. Desde el año 2002, Ernesto se ha convertido en referencia cuando se habla de animación cubana contemporánea. El pasado año su obra Todo por Carlitos obtuvo varias distinciones, entre ellas, la otorgada por la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, que lo incluyó como el mejor animado en su selección anual.

Erpirostudios, Erpiromundo, Ernesto

“Erpiromundo”, (2007).Ernesto Piña se inició en el mundo de la animación en el año 2002, cuando era estudiante de Artes Plásticas en el Instituto Superior de Arte. Era un neófito en descubrir las herramientas que le permitieran animar personajes desde el universo de la computación. Osado e intuitivo, creó Sentencia subterránea y lo presentó en la Segunda Muestra Nacional de Nuevos Realizadores. Desde entonces, sus obras se han convertido en una constante dentro de este evento, donde ha sido reconocido frecuentemente. EME-5, Excursión, o el ya mencionado Todo por Carlitos, fueron presentados bajo el sello Erpirostudios, un nombre surgido también en el año 2002. Según Ernesto: «Erpiro es un grupo de amigos con muchas ganas de trabajar y crear arte. Hacer algo diferente en la animación en Cuba. Un grupo en el que cada cual, desde su especialidad, aporta a los trabajos de animación.»

La última obra realizada solamente con sus amigos, sin apoyo institucional, fue su tesis de grado: Erpiromundo (2006). Un autorretrato que representa sus problemas como creador de dibujos animados dentro del ISA, donde se ve el arte desde una visión más académica. Al respecto agrega el realizador:

    Erpiromundo eran mis conflictos con los profesores por causa de mi decisión de hacer animados. Para mí estaba claro, pues veo la animación como un artista plástico, desde el punto de vista íntimo. La relación que establece un pintor con el lienzo y la pintura es muy similar a la mía con la computadora. Estoy delante de la máquina con el software, trabajando cada dibujo, con su fondo, su animación, todo a la vez. Así participo de la relación íntima que te permite el arte.

Los personajes concebidos por Ernesto impidieron el disparo de los que se dan por vencidos. Ellos sirvieron para confirmar la elección hecha por el artista de dedicarse a los animados como medio de expresión. Sus personajes lo ayudaron a graduarse. Entonces los Estudios de Animación le abrieron sus puertas: no era un lugar desconocido, en ese definitorio 2002 había pasado exitosamente un curso de animación tradicional.

¿Quién soy, quién soy?… El abuelo reloj

El ambiente en el cual se inició Ernesto dentro de la producción de animación del ICAIC estaba marcado por las canciones infantiles. El año 2006 fue para los Estudios el punto de partida hacia una línea de producción nueva, que hoy cuenta con más de cuarenta títulos: los video clips. Muchos jóvenes se iniciaron en la dirección a partir de este proyecto.

Para Piña, además de contar con varios cortos, había un antecedente en esta especialidad: Alas de libertad, un tema del grupo Hojarasca: «Había sido asumido como experimento. Lo hice en la casa, sin una idea precisa de cómo construir un video clip.» Fue una sorpresa cuando lo nominaron a los Premios Lucas como mejor animación y opera prima, en 2003.

El abuelo reloj fue la canción elegida por él para ilustrarla. Resultó un regreso a sus memorias infantiles y la continuidad de un estilo de dibujo. Incluso hay un juego de autorre-ferencia (la muñeca de la niña del clip es la Susanita Motonetas de Todo por Carlitos). El reto en este caso no fue precisamente la elaboración del video clip, sino el destinatario: El abuelo reloj es la primera y única incursión de Piña en una obra destinada al público infantil.

El propietario: el poder de ser otro y el mismo

“El propietario”, (2007).Las obras de Ernesto Piña, antes de El propietario, tienen una unidad de estilo muy evidente. Los personajes dibujados a la manera infantil con rasgos al estilo manga, animados en la computadora. Las historias que tocan muy de cerca las vivencias sociales de la Cuba de hoy. En los casos de sus dos obras más conocidas: EME-5 y Todo por Carlitos, las canciones, que se hicieron tan populares, fueron compuestas por él.

Si bien la animación continúa siendo digital, El propietario parecería, a primera vista, una obra distante de esas otras. La depuración de las formas o el diseño de los dos protagonistas no parecen corresponderse directamente con las obras precedentes. Para esta película Piña no fue la mano creadora omnipotente, como en las experiencias anteriores. Si bien participó en el guión, la animación, la fotografía y dirección, trabajó dentro de una industria, con un equipo de animadores y un productor (Aramís Acosta). El diseñador de los personajes, y también director de animación, fue Adanoe Lima, un joven que se presentó en la Muestra Nacional de Nuevos Realizadores en 2005 con Horizontes, obra destacada en ese año y también premio de la Fundación Ludwig.

La idea del argumento de El propietario partió de Wilbert Noguel, inspirada en el libro La República del caballo muerto, de Roberto Espina. Cabe destacar la sagacidad que tuvieron para tomar lo justo del texto del titiritero argentino. Los diálogos mantienen una gran fidelidad con el original. La pericia de los jóvenes realizadores estuvo en adoptar un final propio. Supieron asumir la obra teatral, tomar de ella lo necesario para su guión, y cerrar dramáticamente allí donde al espectador no le hace falta más que su juicio individual. Mientras Espina manifiesta el intercambio de roles y la repetición cíclica del comportamiento en una última escena, la obra audiovisual sintetiza la idea del ciclo a través del olfato y de una misma frase.

El olor funciona como medio para el reconocimiento del otro. En un inicio, marca la identificación de lo ajeno, lo extraño, lo que no es parte. Al final, el mismo gesto adquiere una significación diferente: en el reconocimiento del otro hay más similitud que diferencia. Se trasmutan los roles, y un sutil intercambio de colores nos anuncia la historia que vendrá.

La complejidad del tema está dada bajo una apariencia de lo simple. Una puesta en escena sin enrevesados andamiajes. Solo los dos personajes y el motivo recurrente de las nubes. Ellas son el principio y el fin: nos develan a los protagonistas, que al final, debajo de su transparencia, se pierden en el horizonte.

Antes de esta película, Piña nos había mostrado su ironía con gran sentido del humor. Pero esta vez se torna más seria. Prefirió la música de Elvira Peña, imbricada al sonido del viento, a componer él una canción. Fue más allá de las temáticas locales de matiz anecdótico para calar en lo profundo del ser humano. A primera vista, no parecería el mismo; pero es solo una cuestión de apariencias. Detrás de la obra se percibe al mismo artista inteligente que propone al espectador su visión del mundo y una serie de preguntas.

¡Un cartel!

Si bien los afiches del ICAIC son toda una tradición, en el caso de los animados se ha corrido otra suerte. A lo largo de cuarenta y siete años y unos quinientos títulos, se han diseñado para animados solamente treinta afiches. Que El propietario tenga la suerte de un cartel es, por una parte, gestión independiente, y por otra, sustento del ICAIC. El diseñador, Raupa, es uno de los miembros de Erpiromundo. Había trabajado con Piña en EME-5 y Todo por Carlitos. Al diseñar el cartel de El propietario, ha sabido captar la esencia de la película, sin tomar de ella personajes ni colores. Para Raupa las relaciones humanas movidas por el poder se representan en una consecución infinita de zapatos que se pisan unos a otros, creando agujeros.

La serie Pubertad

El dúo Ernesto Piña y Wilbert Noguel es el implicado en la concepción audiovisual de un proyecto de los Estudios de Animación y el Centro Nacional de Educación Sexual: la serie Pubertad. Noguel trabaja en los guiones y Piña asume la dirección, el diseño de los personajes y la letra de la canción que presentará los diez capítulos previstos. La serie tiene como referencia el libro ¿Qué nos pasa en la pubertad?, de Mariela Castro Espín.

Los ocho personajes protagonistas guardan una estrecha relación con el estilo de aquellos que Piña realizó antes que El propietario. Las voces que expresarán sus conflictos son de un grupo de actores de La Colmenita, compañía teatral que ha intercambiado con los realizadores acerca del diseño de los personajes, su caracterización y las temáticas de la serie.

Cuando el artista y la institución logran un feliz abrazo

La animación en el ICAIC había surgido de un grupo de jóvenes, que con el tiempo se consagraron como directores y se convirtieron en los únicos nombres repetidos una y otra vez al abordarse esta categoría. Poco antes del año 2003 se hablaba de la necesidad de abrir camino a los más jóvenes y algunos de los ya consagrados asumieron la «tutoría» de operas primas. Al ocurrir en ese año los grandes cambios (de local, tecnología, dirección) las puertas a los nuevos se abrieron mucho más. Esther Hirzel, directora de los Estudios desde ese año nos comenta:

La dirección del país ha potenciado la producción de animados. El espacio para la creación de los más jóvenes es una de nuestras prioridades. En ellos hay una frescura y una visión diferente, que es necesaria. Si el sueño por el que trabajamos es el de la diversidad de propuestas, en cuanto a estilos, temáticas y destinatarios, debemos contar con ellos.

El caso de Piña es muy particular: al llegar a la industria tenía experiencias en la realización audiovisual y su talento era reconocido. Tomó el riesgo de dar los primeros pasos sin más apoyo que su creatividad y unos cuantos amigos.

Visto desde afuera, parecería que hubo una ruptura en su carrera: de realizador independiente a formar parte de una industria. Sin embargo, para él no existe divorcio ni diferencia. «Eso de realizador independiente me suena raro. Me siento como un artista haciendo su obra a partir de un medio digital. No importa si en la casa o en los Estudios de Animación.»

Ese criterio de Piña parece una utopía palpable. Históricamente el artista y la institución han tenido conflictos, en mayor o menor medida. Uno tiene el poder de crear; la otra, de legitimar. Repetidamente la comprensión mutua, la fusión armónica se hace difícil. Si para Piña el contexto de la casa o los Estudios no marca diferencia en la esencia de su obra, presenciamos un feliz abrazo en el que ganan ambas partes. Los Estudios se abren a una propuesta novedosa. El artista obtiene un notable apoyo de recursos con los cuales puede llevar adelante una obra que desde sus inicios ha tenido la virtud de llamar la atención y marcar una huella en la animación cubana.

 

Descriptor(es)
1. ANIMACIÓN

Web: http://www.cubacine.cult.cu/sitios/revistacinecubano/digital08/cap02.htm