“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano.
Así de simple, y así de desmesurado”.
¡Vamos Argentina y un abrazo a los hermanos de Chile!" fueron las palabras con las que Juan José Campanella concluyó su discurso de agradecimiento en el momento de recibir la estatuilla del Oscar en una noche en la que la mayoría de las apuestas de los amantes de la prospectiva se decantaban por la impactante La cinta blanca del austriaco Michael Haneke para el apartado a la Mejor Película Extranjera en habla no inglesa.
"Gracias a la Academia por no contar el na'vi (idioma inventado para el filme Avatar) como lengua extranjera"— ironizó Campanella en un inglés impecable.
El realizador argentino seguramente contará con un amplísimo anecdotario derivado de esta película. Consiguió recientemente el Goya a la Mejor Película Extranjera en una gala en la que Soledad Villamil se postulaba y logró el Premio a la Mejor Actriz...... ¿revelación? y en la última edición del Festival de San Sebastián figuró hasta el último momento como favorita para la mayoría de críticos pero el jurado prefirió otras propuestas distintas dentro de la Sección Oficial a la hora de premiar.
La triunfadora de la noche fue En tierra hostil de Kathryn Bigelow, una película que explica los "avatares" de unos soldados norteamericanos desplazados a Iraq que actúan como un comando de artificieros. Con este filme, la cineasta con sus bien llevados 58 años de edad, logró seis estatuillas, entre ellas las de Mejor Película y Mejor Dirección.