“Nuestro objetivo final es nada menos que lograr la integración del cine latinoamericano. Así de simple, y así de desmesurado”.
Gabriel García Márquez
Presidente (1927-2014)

EDITORIAL


  • El arte es indispensable en la construcción social
    Por Jorge Sanjinés

    Hay dos etapas claramente identificables en el trabajo nuestro. La primera, que produce películas como Yawar Mallku, El coraje del pueblo, El enemigo principal, Fuera de Aquí, hasta Las banderas del amanecer, que corresponden a una etapa derespuesta a una situación política vigente en ese momento en América Latina, no solamente en Bolivia: las dictaduras. El cine se convierte tal vez en el único recurso de recogimiento de la memoria porque los otros medios están controlados, anulados.

    (...)

    En una nota de prensa de 1970, salía una noticia de la masacre de San Juan, una pequeña columna donde se decía que hubo un muerto a raíz de una disputa entre los obreros y un policía, y nadie dijo nada, nadie reclamó. Entonces nos llamó mucho la atención y dijimos en El coraje del pueblo que lo que pasó ahí no solamente fue una masacre, sino que también había un trasfondo político importante que no se podía negar. Ese hecho había que recogerlo, pero ¿quién lo podía hacer? ¿la televisión...? ¿la radio...? no, todos estaban censurados. Tampoco fue fácil para el cine, porque esa película se hizo en el año 1971, pero no pudo mostrarse hasta 1978.

    Esa es una etapa de enfrentamiento, de denuncia de las situaciones político–sociales. Luego, se abre la democracia, y entonces nosotros tenemos posibilidades distintas. Podemos abocar nuestro cine a problemas de fondo, como el racismo, la identidad cultural, los valores éticos y entonces el enfoque es distinto. No necesariamente tenemos que hacer películas inspiradas en hechos históricos puntuales, sino que podemos usar la ficción y sus recursos para poder penetrar profundamente en los hechos reales.

    (...)

    Vivimos en una sociedad que se niega a sí misma, en una sociedad que esconde su propia historia, que enseña las mentiras oficiales. Un estudiante de secundaria conoce más de la Revolución Francesa que del levantamiento de Tupak Katari, así. Es una sociedad que se miente a si misma. Por lo tanto, un cine que devuelve verdades históricas nos parece importante para la gente joven, no solamente porque ahí pueden encontrar referencias confiables, históricas, sino también porque es un cine que hace un llamado a respetar y a atender a esa otredad con la que convivimos, integrada por los indios quechuas, aymaras, tupí guranies, etc. Nosotros hemos trabajado con los quechuas y aymaras porque es lo que conocemos mejor. Pero ese inacabado que tenemos es parte de ese desentendimiento, de esa segregación, de esa exclusión que se ha hecho de partes importantísima de la sociedad boliviana, de la mayor parte de la población del país.

    La gente joven debe aprender a mirar a la otredad, a los otros bolivianos, a las otras culturas con respeto y admiración, y lo que ha sido parte de nuestro trabajo: mostrar el valor de esas culturas, que no solamente son esos indios que viven en esas chozas de mala muerte, sino gente que tiene nociones propias, que tienen mucho que ofrecer al país. Tenemos mucho que aprender de esas culturas para poder construir una nación orgánica. Ese es el llamado de nuestras películas a la gente joven, decirles: miren a esos otros bolivianos que son tan importantes o más importantes que ustedes mismos, porque tienen una cultura propia.


    Ya en el video boliviano se ve la influencia de, no solamente el cine de Ukamau, sino de gente importante como Agazzi, Eguino y otros. Un cine preocupado por la sociedad boliviana y la cultura. También en los directores nuevos se ve una preocupación muy seria por la sociedad, y eso es muy bueno. Me alegra mucho la actitud que este Bellot frente al cine, hace un cine valiente y descarnado, tratando su propia sociedad. Lo que quiere decir que este cineasta está preocupado por abrir un espacio de reflexión en su propia sociedad, sobre temas que son muy importantes. Veo positivamente el desarrollo de Bellot, y espero que sigan contribuyendo a un cine boliviano respetable.

    El cine latinoamericano está viviendo un renacimiento desde hace unos cuatro o cinco años, producto también de las crisis de todo tipo que han atravesado nuestros países. Es curioso cómo las crisis sociales y políticas obligan a los artistas a dar respuestas a lo hechos. A descender a la sombra de los abismos para ver la luz de las cosas. Hay que entender una cosa muy importante: el arte es el mejor instrumento del conocimiento, mejor que cualquier otro. El arte llega al fondo de las cosas de una manera directa, con mayor poder que la ciencia, que la lógica y la razón. El artista siempre se caracteriza por ser visionario de lo que está pasando en su sociedad. Juega un papel de constitución de una sociedad a partir de sus esencias. Una sociedad necesita mirarse a los espejos del arte para poder comprenderse. Esos distraccionismos del arte por el arte, de que el arte no debe mezclarse con lo político, son un absurdo total. Todo acto social es un acto político, y todo acto trascendente en la sociedad es un hecho político, por tanto, el arte es indispensable para la construcción de una sociedad.


    (Fragmentos de una entrevista ofrecida por el cineasta al sitio web www.rebelion.org)


    (Fuente: www.rebelion.org)


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