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"Nuestro objetivo final es nada
menos que lograr la integración
del cine latinoamericano. Así de
simple, y así de desmesurado".

Gabriel García Márquez

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 Santiago Álvarez
(Cuba, 1919-1998)
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Es difícil encontrar en los anales de la historia del cine algún otro autor con una biofilmografía tan peculiar como el cubano Santiago Álvarez. El cineasta de Ciclón, Now, L.B.J., Hanoi martes 13 y 79 primaveras, no realizó ni un solo metro de película en la primera mitad de su vida, mientras que en la segunda mitad concluyó más de seiscientas obras, algunas de ellas, por lo menos cinco, consideradas por consenso joyas del documental a nivel mundial.

Santiago había estudiado dos años medicina, y luego sicología e historia, filosofía y letras, fue aprendiz de cajista y linotipista (en la impresión de publicaciones), director de programas de radio, fue de los fundadores de la sociedad cultural Nuestro Tiempo y luego del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, donde creó y dirigió el Departamento de Cortometrajes y el Noticiero ICAIC Latinoamericano. Desde que llegó al cine, en 1960, se ocupó con crecientes gozo y tenacidad en atrapar para siempre los rostros, el movimiento y la palpitación de la existencia que en cualquier parte del mundo gritara, estallara y se rebelara ante la opción de permanecer con el rostro pegado al piso. Santiago acertó a cronicar con inefable puntería justo los instantes y los sitios donde tenían lugar las catarsis mejoradoras, donde se percibían plenitudes, sacudimientos, o se urdía un camino mejor y más fecundo para los seres humanos.

Recorrió más de noventa países haciendo su cine documental, “que no es un género menor como se cree —solía asegurar el director— sino una actitud ante la vida, ante la injusticia, ante la belleza”. Corresponsal de guerra en Vietnam, Kampuchea, Chile y Angola, tuvo la oportunidad de conocer personalmente y entrevistar a Fidel y Che, a Ho Chi Min, Salvador Allende y Agostinho Neto. Al igual que su maestro Joris Ivens, concebía cada documental como la fórmula, el medio, para descubrir algo nuevo, el laboratorio de movimientos, tonos, formas, contrastes y ritmos. Así, clasificó en la elite del cine-testimonio mundial, junto a Robert Flaherty, Dziga Vertov o Chris Marker, entre los más descollantes realizadores de un arte que comenzó precisamente así: con los hermanos Lumiere abriendo el objetivo de la cámara frente a la realidad convocadora.

Intuición e impecable olfato periodístico aparte, Santiago Álvarez vino a ser, durante cuatro décadas, nuestro cronista mayor, el fabricante de caleidoscópicos collages, el pintor atento, irónico o estremecido, presto a ilustrar impresionantes murales, fragmentos de vida, con las nerviosas pinceladas de la cámara en mano y la edición velocísima. El Noticiero ICAIC Latinoamericano, del cual dirigió más de 400 ediciones, no solo sentó cátedra y fundó escuela, también redactó la historia de un país en Revolución, como noticiario modélico, fiel a ese inveterado sentido de lo actual y a una capacidad comunicativa verdaderamente proverbial.

Su cine siguió un único itinerario de ida y vuelta a la contingencia, pero se las arregló para recomponer o reintegrar artísticamente culturas y gentes del modo más feliz, que para él siempre fue, también, el más humano. Su rúbrica quería decir sinceridad persuasiva y pasión inspiradora, pues nada existe que inspire y persuada mejor que convertirse en cómplice absoluto  del ansia fervorosa de vivir y fundar, siempre enemiga de la sed destructiva, expoliadora y decadente de unos cuantos poderosos. Santiago nunca intentó disimular la verticalidad de su compromiso. Solo se preocupó por avisar, alertar en letras rojas, escribir en imágenes fulgurantes, que el mundo debía cambiar a favor de los oprimidos.

Si tamaña vocación de altruismo algunos quieren tildarla de panfletaria, son muchos quienes asumen con gusto el epíteto. La obra que nos legó Santiago Álvarez trasciende en años luz los resúmenes presurosos y la revisión de algunos de sus títulos clásicos. Su grandeza de artista comprometido sin ambigüedades con el destino de su país no le resta ni un ápice de majestad a un laboreo que sigue irradiando paradigmas.

Referencias en el Portal:

Escambray, 1961, Dirección
Muerte al invasor, 1961, Dirección
Ciclón, 1963, Dirección
Now, 1965, Dirección
Cerro Pelado, 1966, Dirección
Segunda Declaración de La Habana, 1966, Dirección
Golpeando en la selva, 1967, Dirección
Hanoi, martes 13, 1967, Dirección
Hasta la victoria siempre, 1967, Dirección
L.B.J., 1968, Dirección
79 primaveras, 1969, Dirección
Despegue a las 18:00, 1969, Dirección
El sueño del Pongo, 1970, Dirección
Piedra sobre piedra, 1970, Dirección
¿Cómo, por qué y para qué se asesina a un general?, 1971, Dirección
De América soy hijo...y a ella me debo, 1972, Dirección
...y el cielo fue tomado por asalto, 1973, Dirección
El tigre saltó y mató...pero...morirá...morirá, 1973, Dirección
Abril de Viet-Nam en el año del gato, 1975, Dirección
Mi hermano Fidel, 1977, Dirección
Brascuba, 1987, Dirección
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Muestra de Santiago Álvarez en México

Para que un documental en cine sea crítico y exponga problemas reales, se tiene que pensar con el corazón y tener sensibilidad para desarrollar un tema, así lo logró el cineasta cubano Santiago Álvarez Román, que firmó un compromiso con la sociedad luego de que se sintió frustrado por no poder ser pediatra, como lo cuenta su viuda Lázara Herrera.

Sobre el Noticiero ICAIC Latinoamericano

El Noticiero ICAIC Latinoamericano fue ejemplo de periodismo cabal, comprometido con su tiempo y con su público, responsable e incisivo, crítico y solidario.

Ese artista ciudadano

Porque ese gran artista ciudadano, ejemplar por su amor al semejante, socialista no porque ideología cristalizara en lupa, socialista de veras porque daba lo mejor de su ser para los otros; a los otros vivientes, carne y hueso, esa carne ese hueso que hoy nos deja, pero que en vida exige se le entregue, más allá de la frase, la ternura. En su cine esa ternura emerge, de cada fotograma, de secuencias, de cada reflexión que la trascienda, de cada esencia que su andar revele.

El periodismo cinematográfico

Santiago Álvarez, Maestro de la documentalística latinoamericana, reflexiona en este artículo sobre los vínculos entre el periodismo y el lenguaje cinematográfico en los documentales. Según sus reflexiones "...El periodismo cinematográfico no es un género menor, ni un subgénero. Desjerarquizarlo, mezclarlo y no tener en cuenta su independencia de otros géneros cinematográficos significa un error de apreciación del contenido y de la forma. Por tanto debe afirmarse que el periodismo cinematográfico es una categoría propia e independiente del cine."

12 y 23
El 20 de mayo de 2008 se cumplen diez años de la muerte de Santiago Álvarez, quizá el más importante y polémico documentalista cubano, “iconoclasta, enfático, honesto”, según lo define su colega Jorge Fuentes.

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