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  • Balance poco más que semestral
    Por Joel del Río


    Mucho han repicado internacionalmente algunos filmes latinoamericanos durante los primeros ocho meses de 2006. Me pareció útil compendiar la información a ese respecto, debido a que en diciembre de 2006 de seguro podremos ver aquí en La Habana todos, o casi todos estos títulos. Me concentro, por razones de espacio, en las tres cinematografías más productivas: Argentina, Brasil y México.

    Un festival de Cannes más latino que nunca —a juzgar por la procedencia de los principales realizadores premiados— y similar inclinación en las más selectivas y exigentes competencias de los primeros meses de 2006 (Berlín, Rótterdam, Mar del Plata, Toulouse, Guadalajara, Karlovy Vary, Locarno, Montreal y Toronto, entre otros) preludian alentador diagnóstico para la inmediata futuridad del cine latinoamericano.

    La argentina El custodio, recompensada en la Berlinale, Guadalajara y Ceará, ha sido reconocida, en algunas de estas ocasiones, por las virtudes de su protagonista Julio Chávez, quien interpreta a Rubén, el guardaespaldas de un ministro, personaje solitario y reprimido cuyo trabajo consiste en ser la sombra de otro. El director Rodrigo Moreno, de 34 años, obtuvo el premio Alfred Bauer —nombre del fundador del festival de Berlín— entregado a la obra más innovadora, que «abre nuevas perspectivas en el campo del arte cinematográfico», por este, su primer largometraje.

    Derecho de familia ha sido catalogada por la prensa y por el público como la película más accesible realizada por el también argentino Daniel Burman (Esperando al Mesías, El abrazo partido) y por tanto la que podía granjearle el primer gran éxito masivo de su carrera. La cinta protagonizada por Daniel Hendler y Julieta Díaz es una comedia dramática sobre la vida filial donde Burman perfecciona su estilo: capacidad para la construcción cinematográfica de pequeñas historias, energía propia de la cámara en mano, magistral utilización de la música. De su misma generación es Israel Adrián Caetano, quien participó en la Selección Oficial de Cannes y en la de Toronto, con Crónica de una fuga, basada en un hecho real: cuatro jóvenes secuestrados, que lograron escapar de sus captores, siendo la única fuga registrada durante la dictadura militar en Argentina.

    O maior amor do mundo es el nuevo filme de uno de los directores brasileños más queridos por el público y premiados en festivales internacionales, Carlos Diegues, el autor, entre muchas otras, de Tietá de Agreste y Bye Bye Brasil. El filme lo protagoniza José Wilker (Giovanni Improtta en Señora del destino) en el papel de un astrofísico brasileño, quien ha vivido y trabajado en Estados Unidos, y descubre que es víctima de una enfermedad terminal, por lo que decide regresar a su país e investigar quiénes eran sus verdaderos parientes.

    Menos directa es Suely, de Karim Aïnouz (Madame Satá) que forma parte del Festival de Venecia en la sección paralela Orizzonti. Llamada originalmente O Céu de Suely y producida por Walter Salles (Diarios de motocicleta, Estación Central), el largo retrata la vida de una joven con dificultades para encontrar su lugar en el mundo, que se va de Sao Paulo y regresa a casa de sus padres, donde espera la llegada de su marido, mientras reinventa su vida y sus sueños. «Hecho de pequeños y delicados gestos, de silencios reveladores, de momentos de placer y también de un dolor sin alivio, el nuevo filme de Aïnouz propone un tipo de dramaturgia que avanza a contramano de la que predomina en el cine y la televisión actuales. En esta película se habla de nuestra necesidad de reinventarnos», ha declarado el productor Walter Salles.

    Accidente, el documental codirigido por Cao Guimarães y Pablo Lobato, fue el único filme brasileño concursante en el Festival de Locarno, en la muestra Cineastas del presente, donde fue presentado como un poema, crónica o ensayo cinematográfico, que muestra realidades fugaces y cotidianas en 20 ciudades de Minas Gerais. El nombre del filme se debe a que se pretende poner en pantalla el fluir accidental de la realidad, y revelar la belleza de estas ciudades, muy lejos del perfil turístico. También es documental el nuevo proyecto de Eduardo Coutinho, uno de los creadores más destacados de ese género. El principio y el fin es una encuesta audiovisual, obra que vemos realizarse ante nuestros ojos, sobre la historia de un equipo de gente de cine que llega al desierto de Paraíba en busca de personas que tengan cosas interesantes que contar.

    Invitada al Festival de Toronto, en la sección Vanguardias, y también al de Londres, Drama/Mex, dirigida por Gerardo Naranjo, se acerca a la historia tragicómica y sexy de una noche en Acapulco. Es el relato de dos enamorados y de un grupo de personas entre las que se encuentran un burócrata suicida y una chica de 15 años que se divierte burlándose de los turistas en la playa. Significa el debut en la producción de los actores Diego Luna y Gael García Bernal (el dúo protagónico de Y tu mamá también).

    Sobre gentes comunes también discursa el documental de Juan Carlos Rulfo, En el hoyo, la película mexicana más premiada del año: fue elegido el mejor en los festivales de Sundance, Miami, Guadalajara, Cine Independiente de Buenos Aires y Karlovy Vary. Con alta sensibilidad y humanismo, el filme presenta una suerte de homenaje nada demagógico a la clase obrera mexicana, y retrata la construcción del segundo piso de una gigantesca autopista que recorre el Distrito Federal, a través del punto de vista de cinco obreros que participaron en la monumental obra. Así, Rulfo se sumerge en el México popular urbano siguiendo el día a día de la construcción mediante entrevistas a los trabajadores de esta magna obra, y va desentrañando desde creencias religiosas hasta actos de corrupción.

    No debe concluirse este resumen —donde se nos escapará por los menos una decena de importantes títulos— sin hacer referencia a la tremenda internacionalización del talento mexicano presenciado en estos meses, sobre todo a partir de que los tres directores más celebrados en los últimos diez años (Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro) han terminado algún título, aunque en ninguno de los tres casos se trata de producciones netamente aztecas. Ambientada en cuatro países, Babel, de Alejandro González Iñárritu (Amores perros) concursó y fue premiada en Cannes; Children of men es una coproducción británico-estadounidense que Alfonso Cuarón (Y tu mamá también) condujo hasta los selectivos recintos de Venecia, y Guillermo del Toro tuvo la oportunidad de presentar también en Cannes, con notable éxito de prensa y público, la producción española El laberinto del fauno.

    Coproducción entre México, Argentina y Brasil, El cobrador, de Paul Leduc tendrá su debut mundial en la sección Horizontes, del Festival de Venecia. Protagonizado por el norteamericano Peter Fonda, la argentina Antonella Acosta y el brasileño Lázaro Ramos, el filme tiene que ver con el controversial tema del terrorismo, y su guión se basa en diversos relatos cortos del brasileño Rubem Fonseca (autor del guión). Rodada en Río de Janeiro, México, Nueva York y Miami, hablada en portugués, inglés y español, esta nueva película presenta una trama cruzada entre diversos personajes y ciudades, en la cual el director se permite reflexionar sobre la violencia, dibujando una metáfora sobre la globalización de la misma. Habida cuenta de que estamos ante el proyecto que convenció a Paul Leduc (Frida, naturaleza viva, Barroco) de retornar al cine, debe tratarse de algo por lo menos notable. En la espera quedamos.


    (Fuente: Juventud Rebelde)


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