ENTREVISTA

  • Diálogo con Juan Padrón: “El dibujo animado es el cine en estado puro”
    Por Joel del Río


    ¿Cuáles son las características principales, y también las dificultades, que tiene el proceso de trasladar una historieta a dibujo animado? ¿En qué caso ha quedado más satisfecho con esta transformación/animación?

    Aunque la historieta es lo que más se parece al dibujo animado (porque se enfrentan los mismos problemas: encuadres, diseños, caracterización, iluminación, diálogos, etc.), es un lenguaje distinto. La historieta avanza en elipsis constantes, una selección de momentos (cuadros) cuya continuidad el lector “fabrica” en su mente. En el animado, se trata de contar la historia en imágenes, en cine puro, ya que no se registra el movimiento, sino que se crean absolutamente todos los elementos que verás en pantalla.

    Debe haber hablado muchas veces sobre ello, pero es necesario volver a repetirlo. ¿Cuáles son las principales peculiaridades de la escuela cubana de dibujos animados? Dentro de esta escuela, ¿qué distingue su obra personal?

    Según los realizadores extranjeros, con sólo oír el sonido saben que se proyecta un animado cubano. Creo que es la característica principal que nos distingue: un sonido muy trabajado y una buena música compuesta especialmente para cada obra. (Recordar, en contraste, las películas animadas socialistas que veíamos. Tenían a veces como sonido solamente un piano y algunos golpecitos de efectos sonoros). También el ritmo mucho más rápido y un colorido exagerado a veces. Dentro de eso, creo que podría decir que editaba más “picado” que los demás, y que puse de moda las voces sin efectos (antes era normal distorsionarlas con un aparatito llamado “ranger tone”, y sonaban como si hablaras apretándote la nariz); y con Elpidio Valdés y Vampiros en La Habana, las bandas sonoras bien realistas, que contrastaban con las caricaturas y le daban una dimensión muy divertida.

    ¿De qué momentos o creadores internacionales se siente más cercano? ¿Cuál es su opinión sobre la Disney, los creadores de la Warner de los años 30 y 40, los animados de Europa oriental (Escuela de Zagreb, Polonia, los checos, etc)?

    Creía imitar a los realizadores de la Warner. Me encantaban las películas de Bob Clampett y Chuck Jones, y los otros locos de esos estudios. Disney es el no va más de la técnica y el rigor. Sus guiones son lo más cercano a la perfección. Una puesta en escena, animación, color, sonido… magistrales. A veces me cansan sus “manierismos”: repite fórmulas, expresiones, efectos… pero es como su estilo de siempre que, finalmente, parece que sus continuadores van cambiando. Los animados de la Warner en los años 30 y 40 me parecen geniales y divertidos. Crearon no realismo, sino credibilidad.

    “El cine de animación de los países socialistas –como todos los estudios- tenía una media bastante buena, y también pocas y selectas obras de alta calidad técnica y artística. En esos países surgieron figuras como Jiri Trnka, Viaseslav Pojar, Karel Zeman,  Popescu Gopo, Donio Donev, Attila Vargas, y otros, que son clásicos del cine mundial. Los soviéticos tenían a Fiódor Jitrúk, Yuri Norstein y muchos otros genios que sacaron el animado soviético del estilo de cuento de abuelita ruso tradicional.

    “La que más me impresionó fue la vieja escuela de Zagreb, con sus pilares Dusan Vukotich y Boro Dovníkovich. (Digo la vieja, porque de aquello no queda nada. Ahora los estudios hacen las cosas más comerciales y mediocres del mundo).

    “En general, todos los países utilizaron técnicas diversas; no sólo el dibujo animado, sino también las películas de muñecos, recortes, pizarra de alfileres, pintando bajo cámara, etc.

    ¿Y qué piensa del animado japonés?

    Se han convertido en unos clichés que se me hacen insoportables. Lo mismo ves en una obra japonesa, coreana o tailandesa: usan los mismos efectos de sonido, los mismos ojos, los mismos peinados puntiagudos, las mismas expresiones, un asco. Cada vez dibujan menos (de 12 bajaron a 3 ó 4 dibujos por segundo) y cada vez se van más a la forma, porque no tienen nada interesante que contar. Sin embargo, cuando empezaron en los 60 eran una maravilla de inventiva y recursos expresivos con pocos recursos. Una animación perfecta para los diseños que hacían. Todos los estudiábamos, pues eran una alternativa a la “forma Disney” y usaban elementos o técnicas que podíamos obtener también aquí.

    ¿Cuáles son las principales dificultades que observa en que el dibujo animado cubano se realice en computadora? ¿Cómo evalúa los resultados hasta ahora?

    La computadora es una herramienta. Imagínate la diferencia entre hacer una escultura en piedra con un martillo neumático en vez de con un cincel y martillo. O escribir en una máquina eléctrica en lugar de con una pluma de ganso. El problema es la gente. Al principio, como los efectos visuales (luces, lluvia, nieve, reflejos, sombras, mover el foco del lente, etc.) eran muy fáciles de hacer y controlar, pues los jóvenes querían meterle de todo eso a las películas. Y a veces parecían catálogos de efectos más que animados. Se les iba la mano. Con el tiempo y la experiencia, la calidad de la imagen ha ido mejorando cada vez más; y los resultados ahora son los mejores.

    La actuación, el guión, la dirección de arte y la fotografía (encuadre sobre todo) son elementos que comparte el cine de ficción, algunos documentales y el dibujo animado, aunque a veces hayan sido subestimados en el mundo de la animación. Si los tuviera que colocar jerárquicamente, ¿cuál sería el ordenamiento?

    El guión dibujado (storyboard) y la puesta en escena (encuadres, composición dentro del cuadro) son lo principal. Con esos elementos bien colocados y estudiados… lo demás sale solo.

    Un creador de dibujos animados, ¿piensa gráficamente, en imágenes?; ¿cuál ha sido la obra o personaje que le costó más trabajo “parir”, y por qué?

    Parece que, como yo los “cocino” durante meses antes de trabajarlos por primera vez, no me cuesta mucho “parir” los personajes. Y hasta me imagino cómo hablan… Nunca he tenido problemas en eso.

    Las tres características insoslayables en un dibujo animado para que sea una obra de arte, o más bien un producto altamente profesional y comunicativo.

    Las mismas que harían que una película en vivo fuera buena.

    Resumen por: Tomado de la Revista Miradas


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