CRÍTICA



  • Historia de un gánster cubano
    Por Rubén Padrón Astorga


    Omerta, segunda película de Pavel Giroud e historia ficticia de un gánster cubano, compitiópor el Coral de su categoría en el 30 festival habanero. Un viejo gánster ha decidido revivir sus tiempos de gloria. Ayudado por dos advenedizos, resuelve practicar la antigua norma Omerta en la búsqueda de un tesoro.

    En efecto, no se trata de un robo, sino del rescate de un tesoro en la antigua casa de un capo mafioso. Pero uno de los ayudantes amarra por gusto a la sirvienta de la casa; Rolo, el gánster, se figura que el desenterramiento del tesoro es una gran misión; el otro ayudante se coge demasiado en serio la subordinación a Rolo; y unas vecinas que sospechan avisan a la policía. Nada más que esto. No es, por tanto, cine negro. Es más clarito. En esto consiste la burla que es toda la película. Cada personaje es una burla de lo que representa.

    Es sorprendente en Omerta lo poco que se dan los personajes a los espectadores, lo poco que parecen deberles. Uno se siente extrañado contemplándola, pues uno está acostumbrado a personajes que hacen concesiones al espectador, que parecen fabricados, no para decirle nada nuevo, sino para corroborarle lo que piensa. Personajes sin carácter, caricaturas que parece que miran de reojo a las lunetas, como preguntándose si lo están haciendo bien. En Omerta no hay servilismo de los personajes. Estos no le deben nada al espectador, se deben solo a sí mismos.

    En estos tiempos, si el personaje no dice lo que se espera que diga, entonces es débil o está mal caracterizado. Si lo que dice suena a bolero, entonces es cursi. Si lo que dice no es extravagante, entonces no tiene gracia. Hay muy poca humildad en todo esto. Dicen que el espectador contemporáneo ha perdido ingenuidad. No lo creo. No es inteligencia lo que veo, sino petulancia.

    Creo que nos hacía falta un gánster modelo, chapado a la antigua, amable y justo. Alguien se preguntará si los gánster son así. No importa, hay demasiada gente que sin ser gánster no es así. Creo que lo que Pavel propone va mucho más allá del gansterismo, y mucho más acá de las personas que viven dentro de la ley. Ser justo va mucho más allá de la profesión que se practica, sea legal o no; cae más bien dentro del terreno de la moralidad. Se puede ser injusto y profundamente inmoral. Es más, solo quien es injusto es verdaderamente inmoral.

    Nuestro gánster de Omerta, entrañable personaje que prefiere la persuasión a la fuerza, la justicia a la violencia, el ayudante laborioso al haragán, la muerte a la vejez inútil, está caracterizado con simpatía. No era más que esto lo que había que darle a nuestro gánster, es decir, una oportunidad y un poco de simpatía. Lo mismo para los ayudantes. En ausencia de otra, Omerta es la ley que los acoge. No son más que dos infelices que se apuntan a un bombardeo. Otro tanto se podría decir de los policías. ¿Qué piensan estos policías misteriosos de Omerta? Quizás ni ellos lo sepan.

    La película está salpicada de pequeñas burlas. Como piedrecitas, están puestas para atravesarse en el camino del espectador. A veces molestan, pero es la molestia grata que provoca lo difícil, lo insinuante, lo paradójico. También tiene deficiencias Omerta, pero estas son más débiles que sus propósitos. Tal vez en el cine de nuestros días las deficiencias no se perdonen, pero no hay mejor placer, a veces, que contemplar un error que se ha cometido a cambio de un poco de desenfado.
    A Cuban gangster story
    By Rubén Padrón Astorga

    Omerta, Pavel Giroud´s second feature film and fictional story of a Cuban gangster; has a nomination for the Coral award in its category at the 30th Havana International Festival of the New Latin American Cinema. An old gangster has decided to revive again his glorious times. Assisted by two upstart gangsters; he decides to practice the old rule Omerta in the search of a treasure.
    In fact, the film is not about a robbery, it is about the rescue of a treasure in the old house of a mob capo. But one of the assistant gangster tied without any reason the house maid. Rolo, the gangster, thinks that to dig up the treasure is a great mission. The other assistant takes very seriously his subordination to Rolo; they arouse the suspicions of some neighboors who call the police. Nothing more  than these situations. This is not therefore a noir film. It is lighter than that. In this resides the joke that constitutes the whole film. Each character is a joke of what he represents.
    In Omerta is a surprise the disconnection between the characters and the   spectators. The little they seem to owe them. We feel odd watching the film, since we are accustom to see characters which do concessions tothe spectators, which seem planned not to say anything new, but only to corroborate what they thinks. Characters without power, caricatures that take a squint at the audience, as asking them if they are doing it well. In Omerta there is not submission of the characters. They owe nothing to the spectator, they obey their own rules.
    Nowadays, if the characters do not say what is expected, then they are weak or  are not well portrayed. If what they say sound as Bolero music, then they are gaudy. If what they say is not extravagant, then it is not funny. There is a little humility in all this. It is said the he contemporary spectator has lost ingenuousness. I do not think so. It is not intelligence what  I see but  smugness.
    I think what people needed was a model gangster, old-fashioned, fair and kind. Someone would ask if gangsters are like that. But it does not matter, there is a lot of people that without being gangsters are not like that. I think that whaaat Giroud´s  propose goes beyond gangsterism and even beyond of those who live according to the law. To be fair is related to something far beyond the profession that people fulfil, be it legal or not; It is related to the morality field. You may be unjust and deeply immoral. Furthermore, only the ones who are unfair are really immoral.
    Our Omerta gangster, pleasant character who prefers persuasion to the strength, justice to violence, the diligent to the lazy assistant, death to a useless old age, is showed with  sympathy. This was enough for our gangster a chance and a little of sympathy. The same was valid for his assistants. In the absent of any other law the Omerta is the only one that protect them. They are only two poor devils recruited for a bombing. We would say the same about the police. ¿What do these mysterious cops of Omerta think about?. Maybe neither they know it.
    The film is full of quick jokes. As little stones place like unforeseen obstacle in the spectator´s way. They are  disturbing sometimes, but is the pleasant disturbance that causes the difficult, the suggestive, the paradoxical things. Omerta has also faults, but these are lesser than its aim. Maybe in today cinema faults are are not forgiven, but sometimes, there is not better pleasure that to contemplate a mistake made for the sake of a little easiness and freedom.


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