La señora Alma llegó a esa casa y no a otra por una razón muy simple: la había soñado ladrillo a ladrillo, aún antes que se contruyera a gusto del Señor Diego Morán. Ya Alma había soñado con ella la tarde terrible del terremoto de 1957, y ni siquiera el edificio que se le vino encima pudo despertarla de la siesta. Al cabo de treinta años de tales sucesos, exactamente una mañana de marzo de 1987, Alma decidió que ya era hora de disfrutar de sus anhelos. Tocó a la puerta de lo Morán y les dijo "Me alquilo para soñar".
Taller de guión dirigido por Gabriel García Márquez y Doc Comaparto, EICTV, 1987.
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